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Hola zarigüeyas y zarigüeyos! Han sido muchos días sin escribir debido a la apertura de la temporada de caza de tórtolas con horca, que me ha mantenido muy ocupado, pero ya estoy de vuelta, o eso creo.
Después de caspas del calibre de Malevolence, El Escondite, Cursed o Mar Adentro, el cine de terror al fin nos ofrece una película decente. La podeis encontrar ya en vuestro videoclub y se llama White Skin. Su director, un canadiense tarado de nombre Daniel Roby ha ganado en Toronto el premio a la mejor dirección y su carrera promete tela marinera porque al tío se le va tanto el tarro como a nuestro entrañable David Cronenberg, otro saleroso cineasta que cuenta ´con frases en su filmografía como "ven a ver esto, hermano, jamás había visto unas entrañas tan hermosas..." (Inseparables)
¡Ave, somormujos!
Por fin amigos, ha llegado el día. Ayer he ido a ver La Venganza de los Sith, última entrega de ese pastiche posmoderno para freakies con complejo de Edipo que reutiliza y liofiliza la mitología clásica a fin de que pueda ser comprendida por el mismo público garbancero de A Todo Gas o Mar Adentro. Confieso que en los días previos a la proyección, llegué a temer que la película fuera al menos decente. Sobre el papel, el argumento funcionaba, y la crítica se mostraba bastante entusiasmada con ella. Negro veía yo mi futuro como despotricador galáctico, pero un tipo con la pinta de palurdo de George Lucas no podía fallarme, y gracias a los midiclorianos, no lo ha hecho. La película es un auténtico trullo tumefacto.
¡Hay que ver las cosas que pasan! Un fulano llamado Nannysex va por ahí encalomándose bebés de dos años mientras trabaja de canguro (su sueño era tener una guardería propia...) y cuando lo trincan todo el mundo se echa las manos a la cabeza y dice muy circunspect@ "Era un chico muy educado y simpático, siempre hablaba con todo el mundo". Es que la gente no escarmienta. Y la culpa la tienen películas como la Venganza de los Sith, donde los malos subrayan su condición perversa mediante un maquillaje de malo, una cara de malo, y una actuación de malo. En el cine español sucede esto muy a menudo, por no hablar de las teleseries, y así nos luce el pelo; que aquí el personal no se pispa de que vive al lado de un psicopata ni aunque sorprenda al tío de marras grapándose los cojones contra una palangana. Como lo importante es sonreír, vestir bien y mostrarse muy amable... ¡Pues desde aquí quiero denunciar que esta falta de suspicacia y sentido de la paranoia fomenta la violencia de género, los asesinatos e incluso el reggaeton. Las pavas se lían con gañanes porque son simpáticos y luego estos mismos gañanes almibarados le parten los piños en cuanto se las follan. Los empresarios contratan a tipos simpáticos que luego les birlan el contenido de la caja registradora y se piran con la secretaria a dilapidar la pasta en los casinos y termas de Baden-Baden, los mejores amigos se follan a las novias mutuamente (si no se las cargan antes) y así todo... Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/