Por el presente post, y ante la desidia, pigricia y desapego mostrado por los lectores de Dolcefarniente hacia sus interesantísimos contenidos, declaro el blog en bancarrota moral y lo diluyo para siempre en el olvido del tiempo, es decir, que se acabó Dolcefarniente, amigos. A partir de ahora guardaré todas estas ideas luminiscentes que borbotean en mi cabeza para mí mismo, así que tendreis que buscaros una fuente alternativa de conocimiento, como bien puede ser el libro de Sánchez Dragó El Sendero de la Mano Izquierda, cuya lectura recomiendo vivamente, la iglesia de la cienciología, o ese entrañable programa entre culinario y erótico titulado Dino Dolce, Chef y Amante (Localia TV, por las noches).
A la lista de héroes de nuestro tiempo expuesta en el último post hay que añadir, como no, al ínclito Don Silvio Berlusconi, un mártir de la hipertrofia posmoderna del buenrollismo mal entendido que ha causado un conflicto diplomático con Finlandia al asegurar que logró trasladar la sede de la Comisión Agroalimentaria Europea de Finlandia a Italia "empleando todas sus tácticas de seducción con la primera ministra de dicho país"(la última hora sobre el tema es que los finlandeses han llamado al boicot de los productos italianos!!!!! Es increible que haya gente dispuesta a dejar de comer pizza y pasta Giovanni Rana por una chorrada como esa)
Hola pantagruélicos exponentes de la lobotomización asistida! Como veis, este calor tan peliculero aún no ha conseguido doblegarme y, a pesar de que he estado a punto de mandaros a todos a tomar por el culo debido a vuestra desidia postera, sigo escribiendo en este blog inclasificable con la esperanza de que algún día algún autor de bestsellers facilones encuentre un código apocalíptico en mis mensajes que ayude a descifrar el significado de la letra de la canción del puma "pavo real, pavo real, viva la numeración...".
Hola mamarrachos! Ya está aquí el verano, con sus calores, sus cancioncillas insoportables, sus chotas enseñando la huchita, sus gañanes musculados en camiseta de rejilla y, por encima de todo, sus tragedias masivas. Os propongo un juego: ¿que tipo de tragedia creeis que toca este año? Las opciones de partida son las siguientes, aunque podeis aportar más si creeis que unos tiparracos y tiparracas como vosotros pueden aportar algo:
¡Hay que ver las cosas que pasan! Un fulano llamado Nannysex va por ahí encalomándose bebés de dos años mientras trabaja de canguro (su sueño era tener una guardería propia...) y cuando lo trincan todo el mundo se echa las manos a la cabeza y dice muy circunspect@ "Era un chico muy educado y simpático, siempre hablaba con todo el mundo". Es que la gente no escarmienta. Y la culpa la tienen películas como la Venganza de los Sith, donde los malos subrayan su condición perversa mediante un maquillaje de malo, una cara de malo, y una actuación de malo. En el cine español sucede esto muy a menudo, por no hablar de las teleseries, y así nos luce el pelo; que aquí el personal no se pispa de que vive al lado de un psicopata ni aunque sorprenda al tío de marras grapándose los cojones contra una palangana. Como lo importante es sonreír, vestir bien y mostrarse muy amable... ¡Pues desde aquí quiero denunciar que esta falta de suspicacia y sentido de la paranoia fomenta la violencia de género, los asesinatos e incluso el reggaeton. Las pavas se lían con gañanes porque son simpáticos y luego estos mismos gañanes almibarados le parten los piños en cuanto se las follan. Los empresarios contratan a tipos simpáticos que luego les birlan el contenido de la caja registradora y se piran con la secretaria a dilapidar la pasta en los casinos y termas de Baden-Baden, los mejores amigos se follan a las novias mutuamente (si no se las cargan antes) y así todo...
Por fin amigos, ha llegado el día. Ayer he ido a ver La Venganza de los Sith, última entrega de ese pastiche posmoderno para freakies con complejo de Edipo que reutiliza y liofiliza la mitología clásica a fin de que pueda ser comprendida por el mismo público garbancero de A Todo Gas o Mar Adentro. Confieso que en los días previos a la proyección, llegué a temer que la película fuera al menos decente. Sobre el papel, el argumento funcionaba, y la crítica se mostraba bastante entusiasmada con ella. Negro veía yo mi futuro como despotricador galáctico, pero un tipo con la pinta de palurdo de George Lucas no podía fallarme, y gracias a los midiclorianos, no lo ha hecho. La película es un auténtico trullo tumefacto.
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